martes, 2 de diciembre de 2008

que quiénes son? Las Pastillas del Abuelo

Ale Mondelo, y Fer Vecchio (teclados y guitarra) De fondo... mmmm Santi? Pastillas reciben invitados en escena! qe se hayan inventado las pastillas del abuelo y por supuesto la 20 que explota La silueta inconfundible del Pity. Y la barba inconfundible del Bochi. Si ésta no es la fiesta, la fiesta donde está? Empieza el ritual

¡Fiesta Papá!

Las Pastillas del Abuelo desembarcaron con todo su poderío nuevamente en el Polideportivo de Argentinos Juniors. Lleno total y desborde de música en un sábado lluvioso de noviembre.

Por Pablo Santiago – Especial Papelmundo

Pese a que la abundancia del agua caída del cielo hacía pensar dos veces la salida hacia “el Poli”, poco a poco los fanáticos pastilleros fueron colmando la capacidad del reducto de Paternal.

Así la noche comenzó a tomar color de fiesta, apenas pasadas las 20 hs, cuando ya había más del 50 % de la asistencia esperando por los primeros acordes de la banda.

Y esos acordes no se hicieron esperar. Puntualmente, sobre las 21 hs, la banda de Caballito se instaló sobre el escenario, prestos a dar vuelta un escenario que, como ya es un clásico de la banda, mostraba una puesta en escena diferente de la presentada en Agosto, cuando, en el mismo lugar hicieran el lanzamiento oficial de “Crisis.*”.

Y así fueron sucediéndose uno a uno los temas de este último disco, mezclándose con los hits de las placas anteriores, que hicieron delirar a los miles de espectadores que cantaron del primero al último tema de la lista.

Tampoco faltaron los invitados de la banda, los amigos y compañeros de ruta que han ido cosechando en su corta pero efectiva carrera. Prácticamente todos los temas tuvieron a alguien diferente tocando, y esto aportó variantes por demás de interesantes en los sonidos ya consolidados de la banda.

Hubo varios puntos altos en la noche, aunque no se puede dejar de destacar la presencia superlativa de “el Negro” García López. Un implacable violero que cautivó al público pastillero, al punto que se fue vivado por la gente cuando dejó el escenario, luego de dos temas en los que demostró su vigencia, con revoleo de guitarra, lengua a modo de púa y rasguidos en la nuca incluidos. Todo un showman que elevó aún más el clima de fiesta.

En definitiva, poco puede decirse que no sean elogios para estos muchachos que están en la cresta de la ola, dominándola como el mejor de los surfers, y viviendo en cada recital una fiesta sin igual.

Reviví la fiesta en imágenes en www.papelmundo.blogspot.com

Fotos de ayer y de hoy

Che, arreglá el mate. Bueno, ahí voy. Ponete así con Foucault que te saco una foto, jaja decime cómo es Andá a Menú, Multimedia, Cámara y ahí esta para sacar, con Capturar. Boingggg A ver cómo salió? Me parece que está media oscura.... Uh, sí, salió malísima, ponela en modo Interior de casa... Dale, ponete de vuelta... Boingggg No, boluda, salgo re mal, mirá la cara de baqueteada que tengo....ya fue, eliminalas! Cómo es? No entiendo tu cel, cómo haces? Está todo en inglés... Pone Ignorar y listo Alisia con S cosió los vestidos, los planchó con almidón, y vistió a las nenas. Después les hizo unos rulos largos, las perfumó y salieron del campo camino a la Estación. Cuando el tren llegó a Chascomús, el señor de la casa de fotografías sentó a las nenas en un sillón con respaldo de madera tallado, con almohadones blancos con flores rojas. Como Mirta lloraba, el señor le ofreció un muñeco desnudo y sin brazos que las nenas que lloraban como ella acunaban durante algunos minutos. Crisitina se entretubo con algún otro juguete y Alisia se enfureció... tanto tiempo cosiendo, planchando, peinando a las nenas para que el señor arruinara la imagen con un bebé desdichado al que Mirta, para ese entonces, no quería soltar. No hubo otra forma, la fotografía salió así, con el muñeco, pucheros de las nenas que ya se habían enojado y las flores negras de fondo.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Lo vi por última vez

por S.G.G.
Ayer despedí a alguien sabiendo que esa era la última vez que lo iba a ver en mi vida. Si bien creo y espero, me quedan muchos años por delante, esa persona tuvo un paso fugaz por recorrido terrenal. No significó nada, solamente lo conocí. Ni si quiera era una mujer, era un hombre y podría haber sido mi padre o, por qué no, mi abuelo. Cuando se despidió me dijo "ah sido un gusto conocerte y cuando andes por Zarate no dudes en pasar a visitarme", me invitó con acento paraguayo, país en el que nació. Pero yo se que jamás lo visitaré. Porque no es un amigo y porque tampoco tendría muchos temas de los cuales hablar en ese momento. De todos modos le pedí su teléfono. Siempre agendo números pensando en que algún día lo puedo llegar a llamar. "Mendoza" me dijo y señaló mi celular. Me estaba dando su apellido y si no lo hubiese hecho jamás podría haber sabido como guardarlo. Por un momento creí que se estaba emocionando por la despedida y no tenía ningún motivo para hacerlo. Yo tampoco y sin embargo algo de tristeza tenía. Me comentó que se estaba por jubilar y que ya tenía un nuevo proyecto en mente. Iba a licitar para sacar la Kangoo con la que comenzaría a hacer de correo "pero cerca, a 300 kilómetros nomás" y con su brazo dibujó una especie de círculo en el aire. Yo observaba cada movimiento y por dentro esperaba que su futuro negocio funcione. No sabía mucho de él, pero sabía que se lo merecía. Se fue. Cruzó hacia la verdulería a comprar vaya a saber qué y luego volvió a acercarse. Delante de mí estaba estacionado su auto, se subió y, casi sin querer saludar se fue. En ese mismo momento supe que era la última vez que lo iba a ver. Que nunca la vida nos iba a cruzar y que, tanto el para mi como yo para el, había pasado por mi vida durante unos meses, cuando vivió pegado a mi negocio. Supe que en el tiempo que había estado trabajando en la zona, una de sus hijas había fallecido. Me dio mucha pena pero jamás me atreví a preguntarle sobre el tema. Igual lo encontré recuperado o simulando estarlo. Dicen que uno nunca se recupera de una perdida de ese tipo. Busqué la razón que me explicara por qué había pasado este buen hombre por mi vida y aún no lo encontré. El día que lo sepa continuaré con este cuento, mientras tanto me quedo con su última mirada que me regaló una sonrisa. Una sonrisa que espero dure muchos años más aunque jamás vuelva a verlo. De todos modos, aún conservo su teléfono…

martes, 25 de noviembre de 2008

Que lo cotidiano deje de ser invisible

Mafalda es un tierno dibujito de los años sesenta; una dulce niñita de seis años que suele incomodar a más de uno con sus audaces preguntas; una representante de la clase media argentina de mediados del siglo XX; la más valiosa creación de Joaquín Salvador Lavado, Quino; la hermana mayor Guille; la fan más joven de Los Beatles; una fiel seguidora del Pájaro Loco; la gran enemiga de la sopa; la frustrada cara de los electrodomésticos Mansfield; la tira argentina que recorrió el mundo; la eterna soñadora; la amiga de Felipe, Susanita, Manolito, Miguelito y Libertad; y principalmente una mujer en defensa de los Derechos Humanos, la democracia y la paz mundial.
Hoy es el Día Internacional de la NO Violencia contra la Mujer
Es violencia contra la mujer todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la privada.
Mujer no llores, habla!! Grita!!!

Ya lo dijo Joaquín

"... que al lugar donde has sido felíz no debieras tratar de volver".
Esta vez tampoco se confundió. Yo tenía un recuerdo de la época en que pintaba, y cada semana volvía a mi casa con una hoja canson nº5 cargada de colores, líneas de lápiz sin tapar (que consideraba parte de "la composición"), y una firma de poco pulso que se contradecía con los trazos del dibujo. Era un poco felíz. Había olvidado dónde estaba esa carpeta, pero por fin hoy me decidí a buscarla. Traje la escalera del galpón soportando la helada que empezaba a caer; busqué por todas las cajas que guardan recuerdos que nunca me gusta encontrar; y cuando dí con ella, revisé los dibujos en cinco minutos y se me vino la infancia abajo. Demasiadas expectativas para dar con una bolsa de plástico que conservaba paisajes imposibles con cielos rosas o negros, y caminos violetas. Los únicos que merecían abandonar la bolsa eran los que habían sido "retocados" por el profesor (eso sí lo recordaba). Moraleja: hay veces en que es mejor quedarse con un buen recuerdo que intentar retrodecer para encontrar explicaciones. La memoria selectiva suele jugar buenas pasadas, agregar detalles, o distorcionar los hechos para no autotorturarnos. Pero nosotros nos empeñamos en buscarle la quinta pata al gato. No falta la charla en que descubrís que la mejor anécdota de tu adolescencia super rebelde en realidad pasó en Verano del ´98, o sólo a medias, y que la verdadera protagonista de la historia fue tu mejor amiga, y ese día no te habían dejado salir, por lo que te contaron todo la tarde siguiente.

jueves, 20 de noviembre de 2008

En la plaza siempre hay vida

La Plaza San Martín es una ensalada de edades, costumbres, ropajes, accesorios, identidades y formas de vida. Un jueves a las 6 de la tarde conviven tanto los tobas que visten polleras de colores y plumas tocando instrumentos de viento y vendiendo cds, como los punk que exponen sus libros bajo una gran bandera de "anarquía" en el monumento central. De un lado, "los chicos de la glorieta" rodeados de policías con chalequitos naranja fluor, y gente que viene y que va, bajando la mirada, y escondiendo el celular. Del otro, hippies que venden sus macrames, muñequitos con alambre, tejidos y adornos artesanales. En el medio, lo que se te ocurra: señoras pitucas (todas con el pelo del mismo color), labios pintados de un rosa brilloso, charlando en un banco al sol; enfrente, otra se mira en un espejito dorado los pelos del mentón y se los enseña a una chica, que podría ser su hija; más allá, dos hombres de traje y anteojos de sol conversan, casi gritando, y nombran a un tal "abogado" (para estar a la moda); más aca, dos jóvenes entrelazados en el pasto debajo de una palmera no saben por dónde pasarse las piernas. Un pasacalle pide explicaciones al gobernador, y la cara de López oxidada observa desde la vereda. Muchos esperan el 214, el 273, el 307, el oeste, el norte y no sé cuál más. Otros toman mates, charlan, practican giros sotenidos en sus manos, se hamacan, comen hamburguesas, panchos y papas fritas con el mismo gusto, esperan mujeres para piropear. Todos conviven sin molestarse formando una muestra de la heterogénea comunidad que habita la ciudad de las diagonales y las baldosas flojas; todos forman parte del paisaje de una plaza que sabe de derechos humanos y ya aprendió a marchar.

La plaza de las palmeras- Jarabe de Palo

La plaza de las palmeras es el centro de la Tierra; en la plaza siempre hay vida, día, noche noche y dia La plaza de las palmeras es la casa de una vieja, una vieja muy borracha, duerme, fuma, bebe y canta Hay bohemios en la plaza, pobres, ricos y morenos, vendedores ambulantes, putas, listos y pendejos En la plaza, en una esquina, vive Juan, el de María; su terraza da a la plaza, y en su casa siempre hay vida En los bares de la plaza se comercia la mandanga, jazz, flamenco, mambo y salsa seún manda la demanda Hay jaleo en la plaza, vino, whisky y tomateo, y en la plaza siempre hay vida dia y noche noche y dia

sábado, 15 de noviembre de 2008

"hoy la vida no me sale bien"

¿Cómo continuar con un día que se dio el lujo de despertarme a la madrugada víctima de un calambre de gemelo? Es imposible hacerlo de buena cara, porque los calambres duelen durante todo el día, y siempre vienen cuando no tenés el corcho en la mesa de luz (o repisa), de la misma forma que las ideas cuando no está el anotador cerca. Dicen que una ley de Murphy llama a la otra, y parece cierto: cada vez que salgas sin reporter, una charla, una manifestación, un robo con toma de rehenes, una conferencia de prensa, un intento de suicidio desde un quinto piso, aparecerá delante de tus ojos y serás el único testigo del episodio; la única persona en 5 km a la redonda. Dicho y hecho. El olvido me costó 5 hojas de lapicera roja e isquiones al piso. De vuelta de la facultad, con el calor de un jueves a las 12.30 y la mano de momia transpirando, en 122 y 60 una voz (la del estadio?) me dijo que el monedero había quedado en la pensión. Expuesta a los rayos ultravioletas del mediodía, me dispuse a caminar sabiendo que nadie jamás me daría monedas. Qué injusta la injusticia... yo siempre les pago justo a los taxistas, abono con cambio en los kioscos, cambio billetes en el laburo, regalo monedas a quienes no completan en la calle. ¿Algún día alguien me va a tirar un centro? Definitivamente no, pero como boluda no voy a dejar de pensar que recibís lo que das. Uno calcula qué puede comprar para que le devuelvan 1,50$ y siempre las cuentas salen mal. Siempre cinco para el peso, siempre abrazo, nunca un beso, y ahora ni torta ni pan. Me tuve que tomar una Coca de vidrio, fresca sí, pero no quería. Después no podía caminar diagonal arriba, y sólo me devolvieron 25 centavos y 4 billetes de 2$. Al pedo. Y de a poco fui llegando, hasta que aparecí a las puertas de madera, resignada, pensando que ese día la vida no me estaba saliendo demasiado bien.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

hoy me pregunto...

¿por qué todas las señoras grandes tienen el mismo color de pelo? (rubio ceniza, ponele) ¿por qué los hombres se sacan los mocos en el semáforo? ¿por qué cuando alguien manda una cadena dice "nunca mando estas cosas, pero...."? ¿por qué guardan los fósforos quemados de vuelta en la cajita? "seamos realistas, hagamos lo imposible"

martes, 11 de noviembre de 2008

Algunas ventajas de ser mujer…

Hoy cuando volvía del trabajo con Marisa, una de mis compañeras, veníamos charlando, como siempre, de muchas cosas al mismo tiempo, interrumpiéndonos, olvidándonos lo que íbamos diciendo y eso que hacemos las mujeres. Ella me contaba que ayer viernes, uno de nuestros superiores la había invitado a cenar (para aclarar esta situación, hay una compañía “A” que contrata al call center “B” donde nosotras trabajamos, es un servicio tercerizado y por más que yo sea empleada de “A”, los directivos de “B” están mucho con nosotros). Cuando Marisa recibió la invitación, la dudó. Porque el Sr. H directa o indirectamente es un superior, porque después daría que hablar en el trabajo, porque ella está en mira de otros hombres y porque el Sr. H no está bueno. Pero luego de pensarlo un poco accedió. Porque era viernes, porque el Sr. H se ofreció a pagar por la velada, porque nadie más la había invitado y porque, mal o bien, una salida se niega pocas veces. Mientras me contaba cómo había ido la noche, nos avocamos a los motivos por los cuales había dicho que sí y llegamos a la conclusión de que, tanto en este caso como en muchos otros vividos por varias mujeres, la dinámica es siempre la misma; hay una Marisa que es linda, atractiva físicamente, simpática e interesante y un Sr. H que la pretende, generalmente poco agraciado físicamente, muy perfumado, que suele usar camisas en vez de remaras y por más que lo intente, nunca logrará que Marisa se fije en él con otras intenciones. En alguna esperanza de ser registrado, el Sr. H invita a la Marisa a salir, a cenar, al cine, a tomar helado (nunca a tomar mate a una plaza ya que eso es de hippies y no es el estilo del Sr. H). La Marisa, estando al tanto de su atractivo y su potencial y sabiendo que ella apunta a otro tipo de hombres, lo duda hasta que termina diciendo que sí. A partir de este momento en adelante, los dos protagonistas se mueven sobre plantillas preestablecidas socialmente en los que la mujer siempre sale beneficiada. Durante el encuentro, la Marisa se hará la linda, haciendo sobresalir de manera sutil todos sus atributos aparte de los obvios, será muy simpática y coqueta, lo suficientemente protocolar. Hará alguna que otra mención a algún otro hombre que le agrada como para cerciorarse de que el Sr. H ni siquiera intente alguna ‘tirada de palo’, irá alguna vez al baño a retocarse el maquillaje, se sentirá admirada y deseada, pero con cierta distancia de por medio y querrá cruzarse durante la velada con algún amigo de su ex novio, mientras deseará con fuerza que no sea el ex en persona con su actual pareja. Aprovechará de la atención brindada por el Sr. H, hará preguntas íntimas como para generar un acercamiento cauteloso y lograr cierta complicidad, interrogará acerca de alguna relación pasada, logrará interiorizarse de chismes que en otro contexto no le hubiesen sido proporcionados y pedirá un buen plato de alguna comida exótica, un buen vino y algún postre mientras comenta que cuida su figura y espera algún halago a cambio. Por otra parte, el Sr. H, embelesado e incrédulo, goza enormemente de la compañía de la Marisa. Se habrá puesto perfume importado porque sabe que las mujeres morimos por un buen perfume, habrá elegido cautelosamente de su guardarropa algo semi casual y semi formal al mismo tiempo, ni muy muy, ni tan tan. Habrá ido al cajero antes de pasar por ella, sabiendo que la cena le iba a costar como mínimo un billete violeta. Habrá estudiado cuidadosamente el lugar al que asistir, comunicándoselo a ella como si hubiera sido una elección espontánea. En caso de que no disponga de vehículo propio y la casa de ella esté lejos del restaurante, irán en taxi que él pagará, pero jamás en colectivo. La abrirá la puerta del auto, la dejará pasar primero y será simpático con otras mujeres sólo a los efectos de las formalidades, jamás se le ocurriría mirar un escote ajeno y en caso de hacerlo, logrará que pase inadvertido. Durante la cena se mostrará atento convidándola con las sugerencias más exquisitas y seguramente elegirán el mismo plato. Responderá todo lo que ella consulte, no vaya a ser cosa de quedar mal, y preguntará acerca de sus estudios, sus aspiraciones, sus experiencias laborales, sus hobbies, sus gustos y tratará de encontrar en toda esa información alguna frase que le permita invitarla a salir nuevamente. A su vez, sentirá su ego por las nubes ya que no puede creer ser visto con semejante mujer siendo él semejante espécimen y sabrá cuáles de los otros comensales/mozos/recepcionistas lo miran con cara de “cómo hace este hijo de puta para comerse una mina así”. Al final de la noche, él la acompaña a su casa, donde ella muy simpática agradece por la excelente cena y promete una nueva salida, pero sin dar fechas específicas. Al separarse, ella sabe que jamás se repetirá y él queda con la esperanza de que esto suceda nuevamente para poder contar a sus amigos la secuencia del primer beso. A diferencia de los hombres, las mujeres siempre son convidadas con cenas, tragos, entradas gratis, recitales, paseos, viajes hasta la casa, etc. y una debe aprender cómo aprovechar eso sin ser descortés ni cara rota. Se debe prevalecer un simpático encuentro y abandonar toda exclusividad a un modelo de hombre determinado, aceptando que hay quienes se ofrecen a apaciguarnos la soledad por el módico precio de una ilusión. Después de todo será un consensuado ‘gracias por los servicios prestados y hasta la próxima’.
por Lucía Jimenez

viernes, 7 de noviembre de 2008

Sombreros en el Jason Rock

La última presentación de la banda brandseña-jeppenera "Sombrero de Orko" en el Concurso Jason Rock, lo ubicó en segunda oposición detrás de "Ojo por ojo" con un puntaje de 6 puntos y monedas, repitiendo la calificación obtenida en la primera fase. El miércoles 5 en las instalaciones del Ayuntamiento de la ciudad de La Plata, los sombreros mostraron su talento sobre el escenario contagiando al público y cautivando al jurado que les otorgó un buen puntaje. Sonaron muy bien, lograron un buen show, y ahora deben esperar para saber si siguen en carrera. Suerte chicos!!!! pueden conocerlos mejor en su fotolog o en purevolume.