miércoles, 3 de febrero de 2010

Hace poco vi "La casa del lago", en Telefé, ahora que es verano y ya no hay más capítulos de Los Simpson que se mezclen con los sketchs machistas de Francella. La agarré empezada y no la entendí. Tal vez tampoco la hubiera entendido completa. Miraba fijamente el buzón que se abría y cerraba mientras aparecían sobres con preguntas y respuestas y pensaba si, en realidad, no era la nueva de Harry Potter, con Hermione ya adulta y un poco menos sexy.
Básicamente no entendí el manejo del tiempo: ¿dos años los separaban pero igual podían mantener un diálogo? Le doy vueltas al asunto, pero no. Es como cuando intentaba razonar "un puente es un hombre cruzando un puente". Por momentos todo se vuelve claro, pero pestaneo y es como si apagara la luz, y cuando la vuelvo a prender, ya estoy en otra habitación.
A mí nunca me pasó eso de contestar, por verguenza, que había visto tal o cual película y que encima la había entendido, leído un libro o reconocido la obra de algún artista. "Sinceridad crónica con tendencia a aceptar la ignorancia". No suena nada mal.
Contestar siempre la verdad tiene sus beneficios: "no hay arma más seductora", dicen las Pastillas del Abuelo, pero no me refería a eso. Te da la libertad de ser vos mismo y te ahorra malos momentos de esos en los que, después de mentir que sí, que García Márquez tiene una prosa exquisita, tenés que contestar cuál de sus obras es tu preferida u opinar sobre el realismo mágico.
Como también admito que para muchas cybertareas soy una inútil, no dudo en dobleclikear el nick de alguno de mis contactos de msn para preguntarles cosas, depende de sus especialidad. Hoy, por ejemplo, intentaba ver "La ola", que me recomendaron para entender el nazismo desde una experiencia áulica. El conflicto se me presentó cuando, después de recibir los servicios de Taringa, me encontré con la película por un lado, y los subtítulos, por otro. Tenía que poder mezclar ambas cosas y lograr una masa homogénea con dos ingredientes que no encontraba compatibles. Probé con montar uno sobre el otro, sobre el escritorio, pero nada; abrir los dos a la vez, pero tampoco; buscar entre los conectados a mi técnico virtual personal y entonces sí, después de varias instrucciones, no llegué a ningún resultado y terminé eliminando los dos archivos.
La anécdota no venía al caso, pero me hizo pensar que soy un poco como el hermano de una amiga que tenía un amigo para cada actividad: uno para estudiar; otro para salir los fines de semana; otro para hacer deporte; uno más para pescar, y así. Resulta que, además de mi asesor web, también existen mi gurú literario, mi consultor musical, mis columnistas deportivos, mis cables a tierra, mi consejera laboral y mucho público como para hacer, todos juntos, un buen programa de radio.
Así que a ellos les agradezco por existir virtualmente, que también es una forma de existir y por contribuir a disminuir, gradualmente, mi nivel de ignorancia.
El título se los debo. O me lo deben ustedes a mí.

4 comentarios:

gonzalo dijo...

hola nena! bueno la verdad que esta piola el blog eh! me quede pensando! cual sera mi cancion favorita... hay un par en esa lista... pero nc!!! y lo de las puteadas muy bueno! tengo que aclarar que la mayoria de las puteadas las descubriste por mi culpa... jajaja!!!
bueno!!! voy a ver si empieso a acercarme a la cama pq me estoy cayendo!! jajaj un beso!!! buena vida.... y que sea rock del mejor!!!

gonzalo dijo...
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Fack-®ff dijo...

"(...) buscar entre los conectados a mi técnico virtual personal y entonces sí, después de varias instrucciones, no llegué a ningún resultado y terminé eliminando los dos archivos."

Muy bueno!... No será hora de cambiar de técnico virtual?

Beso Dan.

semicorchea ||| dijo...

No creo poder encontrar otro que además me haga reir tanto, genio!